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Nº8
Marzo 2004
El BAZAR DE LOS ANUNCIOS
Opinamos sobre
LA UNIVERSIDAD COMO FORO DE DEBATE Y EL ENCUENTRO SOCIAL DE LA CIUDAD

José Alonso Morales. Director del Aula Manuel Alemán de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Miembro del Consejo Social. Profesor del Instituto Teológico de Las Islas Canarias.

Se ha teorizado mucho en torno a la función social de la universidad. Hay momentos históricos que fue uno de los factores fundamentales de cambio decisivo y de influencia en los medios culturales, políticos, económicos y sociales. En la actualidad, las “minorías cognitivas” siguen incidiendo en el ambiente cultural pero han sido neutralizadas por otros medios, especialmente los de comunicación que tienen en sus manos la fuerza de la imagen. El papel de la universidad se ha reducido a algo más modesto que se sitúa, especialmente en estos dos ámbitos:

  • El trabajo científico concretado prioritariamente en la investigación tecnológica creando nuevas posibilidades para el bienestar social en los más variados ámbitos.
  • La tarea de formar profesionales para intervenir en los múltiples campos que se ofrecen desde el mercado y desde las necesidades de la sociedad, al mismo tiempo que los capacita para ejercer un trabajo como medio de subsistencia.

Estas funciones prioritarias de la universidad están en riesgo de volverse en contra de un servicio solidario a la sociedad. El avance de las tecnologías puede estar dominado por intereses ajenos a la auténtica promoción humana y los nuevos descubrimientos no tocar las situaciones de pobreza e incluso radicalizarlas. Se puede investigar y producir tecnología sólo al servicio del gran capital y como respuesta a los países situados en el bienestar, para objetivos bélicos, o para exhibiciones aparatosas delante del resto del mundo. Se puede estar en punta de los avances científicos pero totalmente al margen de planteamientos éticos y de los intereses reales de la humanidad.

En el ámbito de la formación de profesionales se cuenta con un panorama de paro laboral generalizado. Esta tarea se puede convertir, sencillamente, en preparar personas para el aparcamiento de espera al primer trabajo en un contexto ambiental de competitividad. Por otra parte, existe el riesgo de preparar profesionales al margen de las necesidades reales de los pueblos y atentos sólo a los dictados del pensamiento neoliberal y al servicio del mercado.

Un foro de encuentro de la universidad con la sociedad tendría que abrir posibilidades para que estos riesgos o peligros se soslayen y se vayan potenciando cauces donde la amplitud de miras al entorno social, susciten respuestas de investigación y proyectos adecuados a las necesidades urgentes de nuestro mundo.

La universidad ha de ser el lugar donde resuenen los problemas desde un pensamiento crítico, desde una investigación empeñada en descubrir soluciones y desde la elaboración de proyectos que den soluciones en la medida de lo posible a las situaciones que se viven en el entorno tanto cercano como mundial. Desde esta perspectiva, cabe la posibilidad de replanteamientos en planes de estudio y en enfoques de programaciones.

Especialmente me quiero referir en este momento a dos espacios que están al alcance y en los que ya hay personas empeñadas en aportar soluciones:

  • El ámbito de la enseñanza no reglada que se va organizando desde iniciativas de colectivos, aulas, cátedras o plataformas en el interior de la universidad con la inquietud de acercar las problemáticas sociales al espacio universitario. Es un medio de mentalización, de diálogo y de apertura de inquietudes que se ha de fomentar al máximo. La presencia en estas actividades de ciudadanos de toda condición junto con componentes de la universidad hace que se debata y se confronte en torno a los problemas reales necesitados de iluminación y respuesta. Es uno de los modos por los que la universidad puede hacerse presente en la “ciudad” y la “ciudad” en la universidad. El reto de estas propuestas está en llegar a todos los ámbitos del mundo universitario ya que la motivación por una parte, y el ritmo del trabajo no siempre lo permiten.
  • El consejo social es el órgano institucional que tiene como finalidad la relación entre universidad sociedad (Reglamento, art 1º). La estructuración de los consejos sociales está hecha de tal manera que la representación responde a los marcos democráticos calcados de la vida política. La presencia de la sociedad está circunscrita a la representación política, empresarial y sindical, además del reducido número de miembros de la comunidad universitaria. La complejidad de nuestro entramado social va más allá de esta clasificación. Es verdad que todos y cada uno de los participantes se podrían hacer eco de los que ahí no tienen voz, pero la presencia de representantes directos de los problemas reales vividos, se echa en falta. Se puede vivir el riesgo de oir el eco sólo desde una perspectiva. La presencia de voces que sufren de cerca el mundo de la marginación, de la pobreza, y que trabajan en esos lugares, pueden ser elementos fundamentales de cara a la conciencia de esta realidad y el reforzamiento de respuestas, ya iniciadas en el mundo universitario.
    • Desde estas dos espacios podrá hacerse posible o al menos estar en guardia, del peligro que señalábamos al comienzo.

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