Es imposible resumir una experiencia tan increíble con unas simples palabras,
porque hay tanto que contar que podría estar horas y horas hablando de
anécdotas, lugares visitados, gente conocida de diferentes países del mundo,
momentos vividos en cada nuevo rincón descubierto y un largísimo etcétera que podría no acabar.
Cuando decides participar en el programa Erasmus no sólo se piensa en lo
académico, en que vamos a aprender o mejorar un idioma, sino también pensamos en lo bien que lo vamos a pasar, la cantidad de gente que vamos a conocer y las diferentes culturas con las que nos encontraremos. Y la realidad no difiere mucho de esa idea con la que vamos, al contrario, una vez estás "en la aventura" te das cuenta de que lo que parecía tan increíble y tan lejano lo
estás viviendo tal y como lo pensabas y además, descubres que hay muchas cosas que ni siquiera te habías planteado y están ahí, a tu alcance para disfrutarlo quizás, sólo una vez en la vida.
Si me preguntan cómo definiría mi experiencia Erasmus, lo tengo muy claro: "El
mejor año de mi vida hasta el momento" , y si me dijeran de repertir la
experiencia no lo dudaría ni un segundo: "con los ojos cerrados"!