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Nº33
Junio 2006
El BAZAR DE LOS ANUNCIOS
Opinamos sobre
EL RETO DEL ESPACIO EUROPEO DE ENSEÑANZA SUPERIOR PARA LA TITULACIÓN DE TRADUCCIÓN E INTERPRETACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

El 25 de mayo de 1998, los Ministros de Educación de Francia, Alemania, Italia y Reino Unido firmaron en la Sorbona una Declaración por la que se instaba al desarrollo de un "Espacio Europeo de Educación Superior", lo que constituyó el primer paso de una serie de acciones que tendrían como finalidad la de modificar la enseñanza superior en Europa con el fin de lograr una convergencia entre todos los sistemas de enseñanza nacionales para construir la base sobre la que descansaría la futura movilidad de profesionales entre todos los países de la Unión. El 19 de junio de 1999, un mayor número de países, cuyos representantes se reunieron en Bolonia, firmaron una nueva declaración, que sentó las bases para la construcción de ese Espacio Europeo de Educación Superior, orientado hacia la consecución de dos objetivos estratégicos: el incremento del empleo en la Unión Europea y la conversión del sistema Europeo de Formación Superior en un polo de atracción para estudiantes y profesores de otras partes del mundo. Esta declaración fue suscrita por 30 Estados europeos, no solo por los países de la UE, sino también por países del Espacio Europeo de Libre Comercio y por países del este y centro de Europa. Con posterioridad, los comunicados de Praga (2001), Berlín (2003) y Bergen (2005), correspondientes a las reuniones de ministros de los países firmantes de la Declaración de Bolonia, han establecido las directrices para el desarrollo del proceso.

De entre los objetivos propuestos en la Declaración de Bolonia se encuentra la adopción de un procedimiento fácilmente legible y comparable de titulaciones, con dos ciclos principales y con un sistema de créditos ECTS (european transfer credit system) que promueva la cooperación europea y garantice un nivel de calidad para el desarrollo de criterios y metodologías comparables. En consonancia con estos objetivos, en España, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) puso en marcha un programa de ayudas para el diseño de Planes de Estudio y Títulos de Grado. Tras la convocatoria de dichas ayudas, se seleccionó y financió la realización de 56 proyectos de entre los que se encontraba el de la titulación de Traducción e Interpretación. El proyecto del Libro Blanco de esta titulación lo llevó a cabo una comisión, coordinada por la Decana de la Facultad de Traducción e Interpretación de la U. de Granada y constituida por decanos y directores de departamento de Traducción de trece universidades españolas, entre las que se encontraba la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, pues no en vano esta Universidad acogió, en cuanto a antigüedad, el tercer centro universitario de formación de traductores, que se constituyó en el primer centro de Humanidades de la antigua Universidad Politécnica de Canarias, anterior, por tanto, a la creación de la propia ULPGC. Esta comisión, que desarrolló sus trabajos durante el último trimestre del año 2003 y el primer semestre del año 2004, se constituyó con el objetivo explícito de realizar estudios y supuestos prácticos útiles en el diseño de un Título de Grado de Traducción e Interpretación adaptado al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), una propuesta no vinculante que se presentó ante el Consejo de Coordinación Universitaria y el Ministerio de Educación y Ciencia para su información y consideración el mes de julio de 2004. El proyecto presentado se basaba en las directrices previstas de un título de grado con un elevado porcentaje de troncalidad de materias (60-75%), una forma determinada de presentar los contenidos formativos comunes, un nivel de competencias, de efectos profesionales y de relevancia para el desarrollo del mercado laboral español y europeo, y la existencia de titulaciones afines en el Espacio Europeo de Educación Superior.

Para comprender la importancia que la convergencia europea tiene para esta titulación, debemos hacer una breve reseña histórica. En este sentido, se trata de una titulación joven, teniendo en cuenta la antigüedad centenaria de algunas de las titulaciones de la Universidad Española, pero, también, de una titulación que nace adaptada a una realidad laboral que la demandaba, pues, como repetidas veces se ha señalado, no basta el conocimiento de lenguas para realizar satisfactoriamente la función de traducir y de interpretar. Fue pues la constatación social de la trascendencia de la actividad traductora lo que provocó la demanda de una formación universitaria que la garantizara.

Así pues, se trata de una titulación que se incorpora al panorama universitario español como resultado de una necesidad real de la sociedad, que exige formación universitaria a una serie de profesionales demandados por el mercado laboral, junto con otras titulaciones demandadas por la nueva sociedad del conocimiento como Periodismo, Publicidad y Relaciones Públicas, Biblioteconomía y Documentación, por citar solo las correspondientes al ámbito de las Humanidades o las Ciencias Sociales, y, en el ámbito propio de Canarias, como respuesta a una necesidad social que ha suscitado la demanda de traducciones que permitan la comunicación en actividades mercantiles, marítimas y turísticas, demanda surgida de la posición del archipiélago, del que no es tópico decir que supone la confluencia comercial entre Europa, África y América.

En su corta historia, la titulación ha pasado por tres grandes modificaciones: el primer plan de estudios de la primitiva EUTI, de tres años de duración; la conversión de la Escuela Universitaria en Facultad en 1991; y la reorganización del plan de estudios de la licenciatura en el año 2000. Estas adaptaciones reflejan que ha habido una reflexión acerca del proceso formativo de la titulación, no solo por parte de esta Facultad y de los Departamentos con los que se relaciona, sino también por parte de la Conferencia de Centros y Departamentos de Traducción e Interpretación del Estado Español (CCDUTI), organismo que reúne y articula la actuación de todos los representantes de las titulaciones de Traducción e Interpretación que se imparten en España. y toma decisiones conjuntas en los aspectos que interesan a la Titulación: currículum, inserción laboral de los egresados, defensa de los intereses de los traductores, relaciones con las asociaciones profesionales, interlocución con los responsables del Ministerio de Educación, intercambio de información sobre programas de doctorado, Másters, etc. En el seno de esta Conferencia, a la FTI de la ULPGC le ha correspondido ejercer la secretaría durante el año 2004 y la presidencia, durante el año 2005, años claves en el proceso de convergencia.

El desempeño de la actividad de la traducción y la interpretación requiere un adiestramiento interdisciplinar y ajustado a sus necesidades. Por ello, la formación del traductor habitualmente incluye aspectos relacionados con las siguientes materias: Lengua A, Lengua B, Lengua C, Traducción Directa e Inversa, Interpretación, Lingüística Aplicada a la Traducción, Documentación, Terminología e Informática. Estas materias se complementan con los conocimientos transversales, imprescindibles para llevar a cabo la tarea de traducir, pues los licenciados en Traducción e interpretación desempeñan un conjunto de profesiones técnicas en el ámbito de la comunicación multilingüe pública y privada, asistencial y comercial, que se extienden en un continuo que va desde profesiones emergentes de alta cualificación técnica a las fórmulas renovadas de algunas de las actividades profesionales más tradicionales (Libro Blanco del Título de Grado de Traducción e Interpretación, ANECA, 2004, p. 111)

Obviamente, los contenidos propiamente lingüísticos de las asignaturas correspondientes a las lenguas B y C se completan con el desarrollo de aspectos relacionados con la cultura y la civilización en que se desenvuelven, porque el traductor no solo debe ser bilingüe sino también bicultural. De ahí que las lenguas que se integran en el currículo de esta titulación tengan una orientación específica hacia la traducción recibiendo, por ello, en los planes de estudio la denominación de Lenguas Aplicadas a la Traducción. Las demandas del mercado laboral, que exigen cada vez más el conocimiento de un mayor número de lenguas extranjeras, se concreta en la oferta optativa de las Lenguas D, con las mismas características y orientación que las anteriores, si bien con un número más reducido de créditos. Esta titulación permite, asimismo, que los estudiantes que así lo demanden puedan cursar una cuarta lengua extranjera a través de los créditos de libre configuración.

Por lo que se refiere a las materias relacionadas con la Traducción, estas abarcan tanto la traducción directa, es decir, la que se realiza hacia la lengua A, como la traducción inversa, proceso más complejo en tanto que se parte de un texto en la lengua materna del traductor para trasladarlo hacia una lengua B. Estas materias reciben una orientación generalista en las primeras etapas para llegar en las últimas fases de la formación del traductor e intérprete a las disciplinas que configuran la Traducción Especializada. La Interpretación, por su parte, queda recogida en estos estudios a través de materias dedicadas tanto a la consecutiva como a la simultánea. La interpretación consecutiva consiste en la traducción oral de un texto hablado a partir de la toma de notas; la interpretación simultánea es la traducción oral, espontánea e inmediata de un texto oral a medida que este se desarrolla.

Estas materias esenciales se complementan con otras como la Lingüística Aplicada a la Traducción, la Documentación, la Terminología y la Informática. La primera de ellas aporta las bases teóricas que fundamentan el conocimiento de las lenguas y el ejercicio práctico de la traducción, y que permiten conocer los principios científicos sobre los que se asientan los diversos modelos que orientan la labor profesional.La Documentación aborda, de un lado, las técnicas de acopio de documentos, imprescindibles en la actividad traductora, y, de otro, el uso de las fuentes y su aplicación a la traducción y a la interpretación. La Terminología proporciona los conocimientos básicos de lexicología y lexicografía precisos en el ámbito de la traducción, en particular el relativo a los diccionarios y bases terminológicas. Por último,la Informática permite a los alumnos acceder a las nuevas tecnologías como apoyo de la labor traductora. Las asignaturas optativas, por su parte, aportan al currículum aquellas materias transversales que permiten el conocimiento multidisciplinar del traductor, así como las materias propias de una especialización en el ámbito de la traducción.

Se trata, igualmente, de una Titulación que tradicionalmente ha tenido que hacer frente a los retos de la integración en Europa por el alto porcentaje de estudiantes que participan en los programas de intercambio. La veteranía de esta Titulación en el ámbito de los convenios internacionales ha propiciado, desde sus comienzos –incluso cuando todavía era una Diplomatura-, una profunda reflexión por parte de los profesores, los equipos de gobierno y el personal de administración -especialmente los encargados de la gestión académica-, reflexión encaminada a encontrar soluciones a todos los problemas derivados de estos intercambios, cuando no eran frecuentes en la universidad española y cuando ni siquiera se vislumbraba la posibilidad de que algún día se pudiera plantear la homogeneización de los sistemas educativos superiores de los Estados miembros de la Unión mediante la implantación del EEES, de acuerdo con los principios diseñados en Bolonia. Este ha sido uno de los problemas que esta Titulación ha tenido que resolver mediante la implantación de soluciones encaminadas a proteger la validación de los estudios cursados en otras universidades por parte de los estudiantes, como consecuencia de un intenso interés por promover la movilidad estudiantil. Como ejemplo de ello podemos citar la valoración de todas las materias en créditos ECTS mucho tiempo antes de que el concepto de crédito ECTS se generalizara en la universidad española; en la elaboración de una Guía ECTS destinada a los estudiantes extranjeros que desean cursar estudios en la Facultad; en la implantación de modelos de Contrato de Estudios que garantizaran el reconocimiento académico; en la creación de la figura del Profesor Coordinador, encargado de cada universidad con la que se establece intercambio, etc. La necesidad de afrontar estos problemas ha generado un trabajo intenso en el seno de la Titulación, pero, quizás, ese trabajo también ha sido la circunstancia que ha hecho de esta Titulación una de las mejor preparadas para integrarse en el próximo ámbito del Espacio Europeo de Educación Superior.

Con la mirada puesta en ese ámbito situado en el futuro próximo, el título de grado diseñado en el Libro Blanco de la Titulación ofrece dos estructuras: una de 240 créditos en 8 semestres y otra de 180 créditos en 6 semestres. La elección de uno u otro modelo vendrá determinada por las directrices generales propias del título, cuando sean publicadas por el Ministerio de Educación. La información que proporcionan las encuestas a egresados y empleadores ha permitido establecer de modo objetivo las necesidades de formación de los profesionales de la traducción. Por ello, los contenidos comunes obligatorios integran en la nueva propuesta las materias y saberes que han constituido los currículos de las actuales licenciaturas, dado el alto grado de satisfacción mostrado por los encuestados. Sin embargo, se concede más peso a los contenidos instrumentales como las técnicas de investigación documental, fuentes, metodología y gestión terminológicas, así como a las nuevas tecnologías aplicadas a la traducción. Igualmente se amplía el campo de los saberes transversales o interdisciplinares, imprescindibles para la labor traductora, como el derecho, la economía, la tecnología, la ciencia o la didáctica. En esta propuesta de título de grado se contempla, igualmente, la posibilidad de introducir contenidos propios como las memorias de fin de carrera, las prácticas profesionales o las estancias en el extranjero.

El largo camino recorrido desde el año 2003 en la planificación de un nuevo título de grado en Traducción e Interpretación quedará plenamente justificado en el momento en el que se publiquen sus directrices generales propias, momento en el que el Centro y los Departamentos implicados en la formación de estos profesionales podrán elaborar el nuevo plan de estudios, plenamente adaptado a las demandas sociales y a los retos de la Unión Europea.

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