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Nº3
Octubre 2003
El BAZAR DE LOS ANUNCIOS
Opinamos sobre
Frente Marítimo

Germán Rodríguez, Catedrático de Física y profesor de Ingeniería de Costas y responsable del grupo de investigación Física Marina y Teledetección Aplicadas, ULPGC

La zona costera está constituida por una estrecha franja, que ocupa unos pocos kilómetros a ambos lados de la línea de orilla. Sin embargo, a pesar de su reducida superficie, esta zona desempeña un papel crucial para el ser humano. En ella vive aproximadamente el 60% de la población mundial y se encuentran más del 70% de las grandes ciudades. En general, este tipo de ciudad suele presentar un desarrollo estrechamente ligado al de los puertos ubicados en las mismas. En consecuencia, gran parte de las actividades socioeconómicas realizadas por el hombre se desarrollan en la costa, más concretamente en las zonas próximas a los puertos.

De lo anterior se deduce que las zonas costeras, especialmente aquellas próximas a las grandes ciudades, están sometidas a enormes presiones de carácter socioeconómico. Por ello, cualquier tipo de actuación por parte del hombre en dichas áreas involucra a numerosos sectores socio-políticos y genera la confluencia de intereses varios, con frecuencia encontrados, de modo que los posibles problemas que se plantean pueden ser considerados desde perspectivas notablemente diferentes.

En este sentido, el presente artículo sólo pretende dar una opinión personal sobre el Plan Especial del Frente Marítimo de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, atendiendo a su necesidad y viabilidad desde un punto de vista científico-técnico, teniendo en consideración algunos aspectos de interés en los dominios de la dinámica, la gestión y la ingeniería costeras. En este contexto, Las Palmas de Gran Canaria es una gran ciudad, con una elevada concentración de población en las inmediaciones del mar, limitada en extensión y en sus posibilidades de expansión por obstáculos orográficos y por el mar, y cuyo desarrollo ha estado claramente ligado a la actividad portuaria. Este desarrollo de grandes ciudades, con problemas de espacio, expandiéndose hacia el mar al tiempo que los puertos en ellas existentes es un hecho frecuente, tanto a nivel nacional como internacional.

En nuestra opinión, además de proporcionar la creación de amplias zonas de recreo, la expansión de la ciudad ganando terreno al mar en la zona de la actual avenida marítima permitiría aliviar los problemas de congestión existentes en dicha arteria, vital para el tráfico de la ciudad. Además, la intervención en esta zona, trasladando la línea de orilla mar adentro, podría ser aprovechada para eliminar problemas como los frecuentes eventos de inundación de la avenida marítima y la autovía por rebase del oleaje de los muros de protección costera. Estas inundaciones, a las que la población parece haberse acostumbrado irremediablemente y que podría ser considerado como una simple molestia para los usuarios de la citada vía y el paseo aledaño, tienen una repercusión económica extremadamente elevada, creando grandes retenciones y obligando al cierre de algunos carriles, por no hablar de los peligros para los automovilistas y los viandantes.

Naturalmente, la planificación, diseño y ejecución eficientes de una actuación de tales magnitudes implica la realización de extensos y profundos estudios previos, que permitan predecir las posibles repercusiones sobre la dinámica marina de la zona y sus posibles efectos en zonas próximas, así como estudios de otra índole no considerados aquí. Únicamente de este modo será posible una adecuada labor por parte de los técnicos y gestores involucrados en el desarrollo y protección de nuestro medio costero.

En definitiva, consideramos que, partiendo de esta premisa, este tipo de intervención no está reñida con el desarrollo sostenible de la ciudad sino que, por el contrario, puede eliminar problemas ya existentes, generar una mejor calidad de vida y posibilitar una mejora en la preservación y protección de la zona costera en cuestión.

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