Aunque parezca imposible, dotar a una máquina o robots de un comportamiento humano ya es un hecho. Un conjunto de sensores y módulos instalados en un pequeño robot puede convertirlo en un niño, que presta atención a lo que le es más próximo, gesticula según la emoción que quiere transmitir o se relaciona con su entorno de una manera inteligente. El Instituto Universitario de Sistemas Inteligentes y Aplicaciones Numéricas en Ingeniería (IUSIANI) trabaja desde hace más de dos décadas en crear ‘agentes’ inteligentes que interactúen de manera natural con su entorno. |