Soy Estefanía, una estudiante de Turismo de la ULPGC que me fui como estudiante erasmus, a una universidad en Stralsund , al norte de Alemania, desde el 28 de agosto de 2004 hasta el 24 de febrero de 2005, y desde ese momento hasta ahora, no dejo de pensar en esa experiencia tan maravillosa que no olvidaré nunca en la vida. Alegría, compañerismo, risas, lágrimas, diferentes culturas, amigos, fiestas,… todo junto en tan sólo seis meses me han hecho cambiar mucho el concepto de la vida. Durante mi estancia allá, conocí a un montón de amigos, de Lituania, Polonia, Rusia, Suecia, Finlandia y también muchos españoles (alicantinos) y alemanes. También conviví con 4 amigas canarias, las cuales se convirtieron con el paso de los meses, como verdaderas hermanas para mí. Todos estos amigos y yo, vivíamos en una residencia de estudiantes, justo al lado de la universidad, así que no necesitaba un coche para ir a clases.
Mis clases eran todas en inglés, y eran para mi un verdadero sufrimiento, intentando todo el rato escurrirme por el asiento para que el profesor no me preguntara nada, porque entonces le iba a responder algo que tendría relación con cualquier cosa menos con la pregunta que me hizo, en pocas palabras, no me enteraba de nada. A mi me gustaba más hablar alemán. De todos modos, fue muy fácil aprobar las asignaturas porque no teníamos que hacer exámenes sino trabajos y los profesores eran muy considerados con los erasmus.
Pero una de las mejores cosas fue haber conocido a un alemán que era como un coordinador de erasmus, el cual nos ayudo mucho tanto a mis compañeras como a mí durante nuestra estancia allí. Él era como yo digo, la excepción de todos los alemanes, pues si una cosa sabía hacer bien, era organizar fiestas y viajes increíbles como el que emprendimos hacia el sur de Alemania. Imagínate 32 personas entre los que se encontraban alemanes, lituanos, rusos y españoles, con 5 mercedes de alquiler, turnándonos los coches para conducir durante más de 10 horas hasta llegar a Munich y conocer la famosa “OKTOBER FEST”, la fiesta de la cerveza. Otro de nuestras aventuras fue la de ir en tren a Polonia, donde terminamos arrestados por la policía de Polonia, en una especie de cuartelillo, todo por intentar saltar la vía por donde pasaba el tren, porque íbamos a perder precisamente nuestro tren. Éramos unas 10 personas, muertas de la risa para disimular las ganas de llorar de los nervios, rodeadas de personajillos de la pasma polaca que no hacían sino reírse de la foto de nuestros carnés. Si en esa situación hubiese estado sola, no sólo hubiese perdido el tren sino mi corazón del infarto.
Por el tema del dinero, sobran las palabras cuando digo que tuve que pagar 100 euros en el aeropuerto por exceso de equipaje, por haber comprado tantos regalos aprovechando las gangas de precios. La vida en Stralsund es mucho más barata que aquí.
A parte de todo esto, aproveché la oportunidad de hacer un viaje alrededor de Alemania, visitar un poco Austria y Ámsterdam, otra batalla para morirse de la risa.
Pero lo mejor de todo fue que nunca me sentí sola, sino rodeada de gente de diferentes mentalidades y culturas que como yo, estaban de erasmus en Alemania y que estaban dispuestos a ofrecerme su amistad. Es más, aún seguimos en contacto.
Así que ya sabes, si se te brinda una oportunidad como esta, aprovéchala, pues como yo digo “este tren sólo pasa una vez en la vida, así que no lo dejes escapar”