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Nº7
Febrero 2004
El BAZAR DE LOS ANUNCIOS
Opinamos sobre
SEÍSMOS EN CANARIAS

Francisco José Pérez Torrado, Geólogo y profesor Titular de la ULPGC

Los terremotos son vibraciones que atraviesan La Tierra producidas por una brusca liberación de energía almacenada en las rocas. Si bien existen varios fenómenos geológicos capaces de producir terremotos, la inmensa mayoría de los mismos están ligados a la generación de fallas que, de forma sencilla, pueden describirse como roturas de las rocas con movimientos relativos de las mismas a ambos lados del plano de rotura (o plano de falla). Así pues, de cara al estudio de la predicción y prevención de los movimientos sísmicos, hay que fijarse en aquellas áreas del planeta donde se produzcan con mayor asiduidad estas fallas y estudiar que mecanismos son capaces de generarlas.

En una primera aproximación, el estudio de la distribución mundial de los terremotos pone de manifiesto que prácticamente no existe ningún área en La Tierra exenta totalmente de sismicidad. Sin embargo, un análisis más detallado revela que más del 95% de los terremotos ligados a fallas ocurren en los denominados bordes de placas, ya sean de tipo divergentes (dorsales), convergentes (zonas de subducción), de fracturas oceánicas (fallas transformantes) o de sutura (colisiones continentales). Este dato induce a un mayor optimismo, ya que cuantificando la extensión superficial de todas las áreas del planeta localizadas en estos bordes de placas se alcanza la cifra de unos 15 millones de km2, o lo que es lo mismo, solo un 4% de su superficie total. Es lo que se denomina como cinturones sísmicos, ya que los bordes de placa aparecen siempre como estrechas estructuras lineales de enorme recorrido.

Por otro lado, la distribución mundial de los volcanes activos indica que más del 90% de los mismos coinciden con esos cinturones sísmicos de bordes de placa. Así, por ejemplo, en el popularmente llamado “Cinturón de Fuego del Pacífico” que se distribuye a lo largo de los márgenes orientales de Asia y Oceanía, y el margen occidental del continente americano, se localizan más del 80% de los focos sísmicos y volcanes activos del planeta.

Las Islas Canarias, al igual que las de Madeira o Cabo Verde, se localizan en el interior de la Placa Africana, más concretamente, cerca de su margen continental occidental. Son islas de origen volcánico, por tanto “extrañas” en el encuadre geotectónico del planeta apuntado en los párrafos precedentes. Asimismo, en base a ese mismo contexto geotectónico, puede asegurarse que se localizan en áreas asísmicas. Esta última afirmación seguro que inmediatamente ocasiona comentarios e interrogantes, sobre todo en los grancanarios que guardan fresca en la memoria lo sucedido en el evento sísmico de la noche del miércoles 29 de octubre del pasado año. La pregunta inmediata sería, si Canarias está en una zona asísmica ¿cual es el origen de ese terremoto?. La respuesta parece obvia: descartada cualquier relación con bordes de placa, el origen de ese terremoto (y en general de todos los detectados en el archipiélago, tanto en tierra como en el mar) está en la propia existencia de las islas, es decir, podrían llamarse “terremotos canarios”, ya que si no se hubiesen formado las Islas Canarias por la acumulación de rocas volcánicas a lo largo de millones de años estos terremotos no tendrían lugar (lo mismo puede aplicarse para las islas de Madeira y Cabo Verde). Precisamente, en el último número publicado de la revista científica EOS se aportan una serie de datos de actividad sísmica registrada en el sector meridional del Océano Atlántico desde febrero del año 1999 hasta enero del 2002. La inmensa mayoría de los eventos detectados (7785) se asocian a la actividad de la dorsal medioatlántica (límite divergente entre las Placas Africanas y Sudamericanas), y fuera de ese ámbito de dorsal solo existen focos sísmicos bajo los archipiélagos de Canarias, Madeira, Cabo Verde y Azores.

Por otro lado, sin necesidad de recurrir a fallas de bordes de placa, ¿que mecanismos pueden explicar la generación de terremotos en islas volcánicas intraplaca?. Son varios los posibles, tales como el ascenso del magma hacia la superficie para dar lugar a una erupción volcánica (los denominados como tremores sísmicos), deslizamientos gravitacionales de masas rocosas en laderas de fuertes pendientes (a veces de dimensiones gigantescas, como el ocurrido en el sector de El Golfo, en la isla de El Hierro) o reajustes internos en los edificios insulares y en la corteza oceánica sobre la que se sustentan debido al sobrepeso que impone la acumulación puntual de rocas necesaria para la creación de las islas. Todos estos mecanismos (a excepción de los deslizamientos gigantescos de laderas, fenómeno que tiene una recurrencia temporal de decenas a centenas de miles de años) solo son capaces de producir terremotos de baja a moderada intensidad.

Por tanto, a modo de conclusión, puede decirse que las Islas Canarias presentan un riesgo sísmico bajo, mucho menor que el asociado a otros fenómenos geológicos como inestabilidades de taludes, inundaciones o actividad volcánica. Además, dado que la predicción y detección temprana de terremotos es casi nula, la mejor vía para la prevención de posibles efectos dañinos pasa por una adecuada ordenación del territorio, parámetro este absolutamente maltratado por las diferentes administraciones políticas.

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