Crónicas de un Erasmus más
Soy Antonio Hernández Santana, 23 años, estudiante de Medicina en la ULPGC. Cursando mi 4º año surgió la idea de ser Erasmus junto con mi amigo Jose, que estudia lo mismo que yo. En principio queríamos ir a un país donde se hablara en inglés. Para medicina era Suecia, pero por algunos problemas no pudo ser. Nos ofrecieron la posibilidad de venir a Ferrara, una Universidad que quería empezar a pactar con la facultad, y pensamos, pues una vez montados en el burro ¡arre burro! Tenemos que agradecer al coordinador, el Dr. Ramírez, porque después de hablar con los compañeros de otras facultades, la verdad que nos ha echado una gran mano. Lo que nos vemos apurados porque hemos cogido quince asignaturas, que se dice pronto, pero después te tienes que matar.
Todos dicen lo mismo: “vete, vete todo es fácil, te aprueban, te lo pasas de lujo y cambias de aires”. Bueno, ni tanto ni tan poco, en principio es una odisea de papeles, que ni algunos empleados se aclaran con lo de las becas. Por otro lado, cada uno ha de buscarse las cosas per se; podría estar todo en una página, de forma clara, y después ya uno comienza a buscarse la vida, pero sabiendo qué, cuándo y cuánto se tiene que hacer.
El curso de italiano es necesario para (al menos) acostumbrar el oído al idioma, aunque hasta el primer mes no empiezas a hacer tus “pinitos” en italiano. Una vez llegas aquí, todo va más rodado, porque te dicen qué, cuándo y dónde tienes que ir a rellenar papeles (carné para el comedor, servicio sanitario, …) y al mismo tiempo, empiezas a hablar por la simple necesidad de sobrevivir y buscar casa. La gente es muy amable, se respira ambiente europeo, algunos hablan tres o cuatro idiomas, chapurrean el español, o el idioma internacional, el inglés. Y lo más asombroso, el “clan español”; nos vamos encontrando y uniendo, una cena por aquí, compartes información por allá, experiencias y lo que más se comparte: LAS FIESTAS; al final, allá donde vamos somos conocidos, porque siempre se juntan los Erasmus españoles, y el resto de Erasmus
Como todo, tiene su parte laboriosa, lo que no se debe hacer de Erasmus es coger tantas asignaturas que te vayan a estresar, porque los exámenes son orales y te toma más tiempo estudiar y, por otra parte, no te deja tiempo para descansar entre uno y otro. Con la bobería, no sueltas el diccionario de la mano ni para dormir. Cómo no, hay que presentarse a los profesores, para que te vean la carilla y se queden con que eres Erasmus, además de las Islas Canarias (¡Cuidado, todos los compañeros se quieren hacer amigos tuyos!), y todos se te quedan boquiabiertos y te dicen: “Pero qué haces aquí, con este frío y el calor que tiene que hacer allá”. Obviamente, uno piensa: “¡Claro! Allá todo es sol, playa y disfrutar”, pero bueno, siempre te inventas algo nuevo que decirles.
Por ahora todo nos va bien, hemos hecho seis exámenes, los profesores son razonables pero no nos aprueban por la cara bonita, tienen en cuenta la dificultad de expresarnos pero es obvio que las enfermedades son las mismas en todo el mundo. Tenemos que estudiar como en Las Palmas y en italiano, aunque a decir verdad, los exámenes los hacemos lo mejor que podemos, pero el español “chapurreado” sale a la ayuda cuando no sabemos o podemos acordarnos. Hemos ido a Bolonia, a los Carnavales de Venecia, Verona, Florencia, Pisa, … Lo que quiere decir que, a la más mínima oportunidad cogemos las maletas y a descubrir Italia (y que tan mal no se pasa, ¿o no?).
Anécdotas…miles, cada día es casi una anécdota, desde encontrar un escorpión en el baño de la casa, hasta los leñazos en bicicleta de los compañerotes borrachos, sin olvidar toda la prensa rosa de los Erasmus (que si esta sale con aquel, el otro está con la otra, …). Incluso se empieza a comprender el por qué de algunas costumbres, tanto italianas como canarias. Y sobre todo, se echa de menos muchas cosas, la familia y los amigos sobre todo, pero también está el calorcito, el pan (aquí, digamos que es distinto), los sándwiches mixtos de la cafetería....
Todo esto es una experiencia inolvidable en todos los sentidos, alegrías y decepciones, conoces nuevos amigos, nuevas costumbres, aprendes a apañártelas sólo, entiendes que hay mucho mundo por ver y que no somos “l’ombelico del mondo”, la convivencia con otra/s personas, tu futuro, y lo que a mi me impresiona más, el cambio de mentalidad y personalidad que das. Te da mucho más de lo que tú viniste a buscar, de seguro y con creces, influye muchísimo. La recomiendo, pero léanse las contraindicaciones, hay algunas que no están escritas pero hay muchos más efectos beneficiosos que tampoco se han escrito.