Mi estancia Erasmus fue un poco diferente a la de los demás estudiantes pues yo
no fui a Europa, sino que estuve en la Universidad de Guadalajara, en el estado
de Jalisco, México. Este intercambio lo pude realizar como consecuencia del
convenio de intercambio existente entre dicha universidad y la ULPGC, convenio
por el cual todos los años vienen a nuestra universidad entre 4 y 8 estudiantes
mexicanos, y por contra yo fui el primer estudiante de la ULPGC en ir a
México.
Mi estancia fue mucho mejor de lo que me esperaba, pues el nivel académico de
esta universidad si bien no es tan duro como en la nuestra si es mas, bastante
mas práctico. La relación con la mayoría de los compañeros y profesores fue
maravillosa, aunque a veces los pocos europeos que allí estudiábamos nos
sentíamos como marcianos. La Universidad de Guadalajara es una de las mayores y
mas antiguas instituciones de Centro-América, pero son muy pocos los
estudiantes que la visitan desde Europa, concretamente en mi facultad éramos 5.
Para ellos éramos, como ya dije, una especie de marcianos, pero en el mejor
sentido de la palabra. Los compañeros así como muchos de los profesores se
esforzaban en aprender cosas de nosotros sobre nuestra vida cotidiana, nuestra
comida e incluso sobre nuestra forma de hablar. A la vez, nos mostraban todo lo
que podían de su cultura y su forma de vida, dicho de esta forma parece que
eran indios que vivían en chavolas y NO ES ASI, si bien la idea que muchos
tenemos, en mi caso tenía, de México es la de un país peligroso y
subdesarrollado, esa idea es totalmente equivocada.
Mi vida en México los primeros días fue como la de casi todos los estudiantes
que se van de intercambio, extrañando el hogar y la comida de mama, pero lo
importante de todo intercambio es el crecer como persona, el enfrentarse a la
soledad del día a día, cocinar tu comida, lavar tu ropa y conseguir adaptarte a
un nuevo medio.
A mi me resulto un poco difícil al principio, pues Guadalajara es una ciudad de
unos 8 millones de habitantes, y eso unido al miedo que todos llevamos en el
cuerpo cando visitamos Centro América, no me invitaba a aventurarme en ciertas
partes de la ciudad.
Pero, como ya dije, lo importante es adaptarse, y he de decir que todas las
personas con las que traté me ayudaron en todo lo que podían para que no me
sintiera mal. Los mexicanos son gente cariñosa por naturaleza, lo que unido a
la curiosidad que despertaba un canario que viene desde el fin del mundo, les
hacia sentirse en cierta medida obligados a ayudarme y a enseñarme su tierra.
No quiero extenderme mucho, porque podría estar hablando horas sobre mi vida en
Mexico, por lo que si tuviera que resumir todo en unas pocas palabras, me
gustaría invitar a todos los estudiantes a ir a México. El choque cultural va a
ser grande, pero va a ser maravilloso, es una sociedad tradicional como podía
ser España hace 50 años, pero a la vez es una sociedad desarrollada y muy
moderna en otros factores. La comida es increíble, y la riqueza cultural de
todo el país va desde selva virgen en el sur, ruinas de templos Mayas en la
costa Atlántica, ballenas en la costa del Pacífico y desiertos en el norte,
mezclados con la asimilación de la cultura Estadounidense.
Creo que cuando uno va a estudiar a México no solo aprende un sistema académico
mas prácticas sino que descubre un país con unas raíces españolas e indígenas
que nos atrapan.