Santiago Hernández León, Decano de la Facultad de Ciencias del Mar
Las Universidades españolas tendrán que afrontar en los próximos años el reto de la transformación de la enseñanza al denominado Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). En realidad, esta adaptación más que europea la podríamos asimilar a la introducción del sistema anglosajón, con todos sus defectos y virtudes. La enseñanza europea siempre ha gozado de un aspecto humanístico y social escasamente utilizado en las enseñanzas de países como el Reino Unido. Para la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria será una oportunidad para mejorar su sistema educativo si realmente somos capaces de combinar las cualidades de la enseñanza europea sensu stricto y las aportaciones del sistema anglosajón. El EEES, sin duda, aportará innovaciones interesantes en nuestra Universidad tales como la estima de horas de dedicación no sólo del profesorado sino del alumno. En teoría deberán desaparecer los abusos, tanto por defecto como por exceso, que padecen los alumnos en su dedicación al estudio. La introducción del crédito europeo (ECTS) implicará mayor rigor y seriedad en el estudio. Sólo por esta simple razón parece interesante. Otras innovaciones como la flexibilidad, la tutorización y el trabajo personal del alumno, además de la posibilidad de moverse en el entorno europeo merecen un voto de confianza. Sin embargo, nuestra forma de ser no será nunca la de los europeos del norte y pienso que será posible combinar las virtudes de nuestro sistema clásico con el que prácticamente nos viene impuesto.
La Facultad de Ciencias del Mar de la ULPGC ha afrontado con mucha cautela estos cambios. No cabe duda de que podemos caer en el grave error de experimentar un sistema nuevo de enseñanza con varias generaciones de alumnos. En este sentido, hemos emprendido las transformaciones al EEES en determinadas orientaciones del segundo ciclo (oceanografía y acuicultura) que ya funcionaban en cierta forma como el sistema que ahora se pretende adoptar. Esta transformación no será traumática para el alumno y permitirá que el profesorado se vaya adaptando paulatinamente al nuevo reto educativo.
Por otro lado, nuestra Facultad tiene en este momento un postgrado aprobado por el Gobierno de Canarias para impartir dos master, uno de Oceanografía y otro de Cultivos Marinos que conjuntamente con el de Astrofísica en la Universidad de La Laguna será la primera oferta de esta comunidad en el nuevo sistema europeo. Una vez más nuestros dos master están basados en una experiencia anterior, la de los programas de doctorado con mención de calidad en ambas disciplinas otorgado por el Ministerio de Educación y Ciencia. Por tanto, nuestros alumnos experimentarán un cambio poco o nada traumático hacia el EEES. Sólo nos beneficiaremos de la nueva estructura basada en el crédito europeo. Cuando llegue el momento de la impartición del grado en Ciencias del Mar procederemos a una nueva revisión del postgrado, integrando las materias del segundo ciclo actual en ambas especialidades, adaptadas al nuevo sistema de créditos. Es también un objetivo de la Facultad disponer en breve de un nuevo master en Gestión Ambiental. Nuestro profesorado trabaja ya para que estos estudios sean una realidad el próximo año.
Por último, indicar que esta nueva fase que se abre en nuestra Universidad debe ser abordada con dignidad hacia el profesorado y alumnado por parte de nuestras autoridades académicas. Este nuevo cambio lleva aparejado determinados efectos que nuestro profesorado no termina de asimilar. Por ejemplo, nos movemos en un tipo de enseñanza tutorizada donde el profesor debe seguir el proceso de aprendizaje del alumno. No es el alumno el que tiene a disposición determinadas horas de consulta con el profesor sino que es el profesor quien tiene que revisar su trabajo, corregirlo y proponer mejoras que el alumno debe enmendar. El alumno debe aprender de sus propios errores. Desde mi punto de vista es una tarea muy constructiva. Esta labor es medianamente sencilla cuando se tienen pocos alumnos como es el caso de los master o incluso de las especialidades en los últimos años de la licenciatura actual. Sin embargo, ¿de qué forma podemos tutorizar a 80 ó 100 alumnos en determinadas clases de los primeros cursos? ¿Cómo hacerlo en otras licenciaturas donde este número se queda muy corto? No existe otra forma de abordar este problema sino con más profesorado y presupuesto. El Gobierno de Canarias tiene ahora la pelota de la calidad de la enseñanza universitaria en su tejado. ¿Están realmente dispuestos a afrontar la enseñanza del siglo XXI? ¿Son conscientes de que formar a las generaciones venideras en ciencia y tecnología constituye la riqueza de nuestro futuro? Es hora de que alguien nos convoque para planificar este desafío.