Flora Pescador Monagas, doctora por Urbanística y Ordenación del Territorial y directora de la ETS de Arquitectura de Las Palmas.
Como la mayor parte de los ciudadanos de Las Palmas de Gran Canaria he estado muy pocas veces en El Confital, es este un lugar poco explorado y conocido debido a su propia historia y a la baja accesibilidad que mantiene con la playa de Las Canteras, la Isleta o las Coloradas. En mis escasas visitas siempre tuve la sensación de estar en un lugar distinto, de una belleza salvaje y extraña y que ha estado colonizada durante años con un gran número de asentamientos ilegales.
Es un lugar espléndido en su configuración geográfica y paisajística con ciertos valores naturales y biológicos, cuya plataforma queda enmarcada por un gran acantilado que delimita la zona al completo y en cuyas laderas se encuentran conocidos restos arqueológicos declarados bien de interés cultural. Desde El Confital se puede observar una de las más bonitas puestas de sol hacia el Teide además de una panorámica abierta sobre la playa de Las Canteras.
En este lugar de Gran Canaria, al igual que en la playa de Arinaga, se da uno de los mejores sitios para la práctica de Surf y Bodyboard de Europa por la enorme calidad de su ola derecha en tubo producida por su peculiar dinámica de costa y por la configuración de un fondo rocoso poco profundo. El Confital es un sitio muy conocido por los surferos expertos, locales o extranjeros que cotidianamente se dan cita aquí.
Sus tableros rocosos propician unos fondos marinos de una gran riqueza biológica con la presencia ocasional de cetáceos entre sus aguas y con una zona conocida de sebadales en sus cercanías, siendo este un lugar tradicional e histórico de la práctica de la pesca.
En mi opinión el uso de El Confital debería estar asociado a estos valores naturales con el posible desarrollo de actividades de ocio y usos acuáticos - para ello parte con ventaja su cercanía a la playa de Las Canteras- con el acondicionamiento de sus caletas y playas para la práctica del surf, la pesca, la natación, la vela, los deportes asociados al viento y otras actividades lúdicas relacionadas. Para ello sería necesario una mejora de las condiciones de accesibilidad a su interior y un proyecto de acondicionamiento dirigido al desarrollo eficaz de todas estas prácticas deportivas y de ocio.
Si tenemos en cuenta el coste de la operación en su compra, este lugar tendría que estar dedicado al uso y disfrute de todos los ciudadanos de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, no puede ya ser un lugar de élite deportiva o marginal y sobre este punto es donde se podría plantear ahora el conflicto.
En unos casos, para aquellos que desean un Confital natural y sin “hormigón ni cemento” el conflicto estaría en los límites que estas obras de mejora deberían introducir ¿Serán necesarias pistas rodonales, peatonales, piscinas, paseo marítimo, y demás infraestructuras para un buen funcionamiento versátil y amplio de todo el espacio? ¿Y edificaciones complementarias para un desarrollo equilibrado de todos estos servicios?
Si tenemos en cuenta el alto coste de la operación de compra del suelo ¿no estará por parte de la Corporación el deseo de rentabilizar una operación que de entrada, hay que decirlo, nos ha salido cara?. En este caso comprar para mantener su condición natural e inaccesible parecería una operación romántica, que probablemente se hubiera solucionado de una manera más sencilla y económica con la no calificación inicial del uso hotelero y la protección de todo el espacio. En cualquier caso las expectativas que se abren a partir de su propiedad pública deberían solucionarse a partir de ahora a través de un concurso abierto de ideas en donde todos tengamos la posibilidad de expresar nuestras aspiraciones y que el rescate de El Confital signifique una posibilidad real de uso público y despejar así las muchas dudas que podamos tener acerca de su destino y financiación posterior.