Ricardo Aguasca Colomo - Departamento de Ingeniería Eléctrónica y Automática.
Sergio Ramirez Galindo - Departamento Cartografía y Expresión Grafica en Ingeniería
Se cumplen ocho meses desde que el pasado mes de mayo marcase un giro trascendental en la precaria situación de los saharauis que viven en el territorio del Sahara Occidental ocupado por Marruecos. Ocho meses durante los que cada día la población ha gritado hasta la saciedad “Basta ya de opresión”, “Basta ya de pisoteo”, “Si a los Derechos Humanos”, “Sahara independiente”.
Se dice que el tiempo pone las cosas en su sitio y aquí demuestra una vez más que corre en contra de los intereses de Marruecos, que intenta dilatar como sea la situación. Si no es burlando los esfuerzos negociadores de la ONU, que a su vez “mira” a menudo hacia otro lado, es ofreciendo gangas y negocios en el territorio ocupado del Sahara Occidental a empresarios sin escrúpulos, donde impera un desierto, no de arena, sino de derechos sociales y garantías laborales. Si no negociando con Europa unos peces que no les pertenecen y de los que se benefician directa y exclusivamente la cúpula militar del ejército marroquí. Si no, explotando el fosfato usurpado y buscando desesperadamente el maná del desierto, el petróleo.
Sin embargo el tiempo cada vez les hunde más en el pozo de arena donde ellos se han metido.
No valen los acuerdos de Houston, no valen sentencias de Tribunales Internacionales, ni Planes de Paz. Lo único que le sirve a Marruecos es la depredación de un territorio y el abuso con opresión de sus gentes. A base de “muros de la vergüenza”, a base de minas, de torturas y engaños, en una huida hacia ninguna parte.
Los saharauis han dicho “Basta”. Y es que no se puede formar parte de ese mundo desarrollado al que aspiran los marroquíes sin respeto a los Derechos Humanos. El Sahara y los saharauis se convierten así en revalida y asignatura pendiente para el estado marroquí.
Marruecos, lejos de corregir, busca desesperadamente cómplices de su delito y los busca en Canarias. No se para ante nada. Pero ya sabemos que nada valen sus argumentos de “buenas intenciones” sobre “Seguridad contra el Terrorismo” y “Progreso y Democracia”. Si no es respetado el pueblo saharaui, esas palabras carecen de contenido en Marruecos.
La señora Aminetou Aidar, defensora de los Derechos Humanos y saharaui, apresada y desaparecida por las fuerzas de ocupación marroquíes, ha sido puesta en libertad. Faltan en libertad Ali Salem Tamek, Noumria, Hmad Hammad, y muchos más defensores de la razón humana, hoy en día encarcelados y torturados por defender abiertamente las ideas de libertad y justicia, que tantas y antas veces les ha reconocido la comunidad internacional a través de las resoluciones de la ONU. Palabras vacías, si también falta nuestro compromiso.
De esta manera Razón y Tiempo se convertirán en los “talones de Aquiles” que derruirán un reino feudal y represor, llevando la ruina a sus gentes. Lo que ha conseguido Marruecos es la protesta unánime de todo un pueblo que solo anhela su libertad.
Un escritor saharaui dijo una vez que Marruecos había llegado a un punto en que ya no tendría problemas con el Sahara, sino con los saharauis, estuviesen donde estuviesen y fueren de donde fueren.
Un poeta y humanista marroquí pedía perdón por la barbarie terrorista del once de mayo de Madrid. Pobres poetas, porque pasarán muchos años más pidiendo perdón por lo que han hecho al pueblo saharaui.
Por si estos argumentos no son suficientes, no es menos cierto que se produce una situación injusta al seguir todavía cuestionando el derecho del pueblo saharaui a su independencia. Se sigue debatiendo artificialmente el futuro del Sahara, cuando ya ese futuro está definido en varios pronunciamientos de la ONU. Con esto se pretende mantener un debate caduco que sólo busca confundir el derecho a la independencia de los pueblos, diciendo que “ya no esta de moda”,….craso error que nos llevaría a cuestionar buena parte de la historia mundial.
Iniciativas como la de esta revista El Digital enriquecen el debate, pero ciertamente este debate ya acabó donde tiene que acabar, en las Naciones Unidas, y es vano el empeño de algunos colonizadores, empresarios, universitarios, periodistas y seudo intelectuales que tratan por todas las maneras posibles de emponzoñar el buen nombre que se ha ganado el pueblo saharaui en la lucha por su destino, que, a su vez, ha contado y cuenta con el boicot de sucesivos gobiernos españoles y canarios que han conseguido plegarse a la arbitraria solución de un Sahara ocupado, abandonando a sus ciudadanos al día de hoy, ya que España sigue siendo la potencia administradora del territorio. Aunque, también es cierto que, debido a su cobarde abandono y retirada del territorio, cedió a Marruecos y Mauritania el papel de colono a sangre y fuego, en contra de cualquier ética de vecindad, desempeñando Marruecos después de la renuncia de Mauritania, el papel de administrador de facto, sobre todo por su ocupación miliar del territorio.
En Canarias, como territorio cercano y ligado al Sahara , creemos que nuestras instituciones deben apostar por la Legalidad Internacional, apoyando el derecho de los saharauis a su país, y en lo que nos concierne, se reclama a nuestra Universidad una implicación real y demostrable en la colaboración para la educación de la juventud saharaui, tanto básica como profesional, pero sobre todo en la educación superior y reciclaje de los estudiantes saharauis titulados, así como en el campo de la investigación de un territorio casi virgen por su extensión y de sus inexplorados recursos. De todo ello Canarias, en su papel de vecino, puede salir beneficiada ayudando a la consolidación de la Republica Árabe Saharaui Democrática, a su vez vecina de Marruecos, desde un respeto a la soberanía saharaui y relaciones entre pueblos, que afortunadamente esta por encima de las relaciones entre gobiernos.
No podrá haber un Sahara independiente estando Marruecos anclado en el pasado, en cuanto al papel de la Corona, las instituciones y sociedad en general, empobrecida ésta por las arbitrariedades del actual monarca Mohamed VI. Tendrían que reformar su constitución incluso para “otorgar” la autonomía, al tener un territorio Rifeño esperando por élla desde el nacimiento del reino de Marruecos como estado soberano con sus fronteras heredadas del colonialismo español y francés.
Es indiscutible que el rey de Marruecos, pese a sus esfuerzos, y pese a la ayuda de sus gobiernos títeres, no ha conseguido el reconocimiento de su anexión del Sahara Occidental por parte de ningún país. Lo que demuestra una vez más la legalidad del derecho del pueblo saharaui a su tierra.