José Manuel Pérez Luzardo, Arquitecto y profesor titular de la ULPGC
Frank Lloyd Wright, uno de los mejores arquitectos del siglo XX, proyecta y dirige la construcción del Hotel Imperial de Tokio, Japón. El edificio conjuga magistralmente la experimentación, que a mediados del siglo pasado, realiza el arquitecto con el ladrillo y la cerámica decorados y la ornamentación de la arquitectura tradicional japonesa, pero por eso él no hubiera pasado de ser uno más de los occidentales que tienen una obra en el país del sol naciente. A muy pocos años de su finalización, la capital, Tokio, sufre uno de los peores terremotos conocidos con grandes pérdidas de vidas humanas y graves daños materiales. El Hotel Imperial es el único edificio en varias manzanas que no es desvastado, quedando en pié con pequeñas lesiones sin importancia. El eficaz equilibrio de las masas estructurales, lo acertado de su cimentación, las articulaciones planteadas en puntos escogidos de sus fábricas y una excelente construcción hicieron posible ese pequeño “milagro”. Desde entonces F. Ll. Wright es adorado como una divinidad en Japón, teniendo un templo dedicado a él.
La Norma de construcción sismorresistente (NCSE-02) –B.O.E. 11.10.02. Real Decreto 997/2002, de 27 de Septiembre, del Ministerio de Fomento– es la que regula las características constructivas y estructurales que, en relación al sismo considerado como carga o acción exterior, han de cumplir los edificios construidos en todo el territorio nacional. Divide el mapa de España en regiones según un grado estimado de posibilidad de existencia de sismos, distinguiendo desde regiones con un alto grado como Granada o la región Murciana, hasta zonas como Castilla con un índice bajo. A las Islas Canarias las enmarca de manera tal que está en la frontera entre aquellas regiones en las que el sismo no ha de considerarse como una acción a introducir y las que, por el contrario, en toda obra civil y edificatoria ha de ser tenido en cuenta.
En Canarias, las obras cuya destrucción puede interrumpir un servicio imprescindible para la comunidad después de ocurrido un terremoto, o que puedan dar lugar a efectos catastróficos, (como hospitales, aeropuertos, edificios de bomberos, presas, centrales eléctricas o puentes) tendrán que ser construidas con estructura de hormigón armado o metálica y atender las disposiciones que para un alto grado de exposición al sismo marca la norma NCSE-02. El resto de las edificaciones tienen fijadas disposiciones constructivas específicas (y algunas prohibidas) según la forma y número de plantas, el tipo estructural y materiales del edificio que se pretende construir.
Después del terremoto de Chile en Mayo de 1960 (el de mayor intensidad –7,6– registrado hasta ahora), se celebró un simposio donde se analizaron las características de los edificios que mejor habían soportado dicho suceso, las conclusiones del mismo, son perfectamente aplicables a las construcciones que se levanten en Canarias y en términos generales y en igualdad de circunstancias podemos decir que los mejores son:
- Los que pueden soportar mayores empujes horizontales, ya sea oponiéndose a ellos o absorbiéndolos al flexionarse sin romperse.
- Los más bajos y los más ligeros (Esto no quiere decir los más débiles, recordemos el reciente en Bam, Irán, edificios de una planta de adobe y sin trabazón entre las uniones) –Los edificios altos no deben ser por sí solos rechazados –
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- En terrenos suaves y en sitios alejados del epicentro, los edificios rígidos. En suelos duros y cercanos al epicentro los más flexibles (De esta forma se logra una menor sincronización con los movimientos del suelo, evitándose el que aquél entre en resonancia con éste).
- En los edificios de estructura flexible, los muros divisorios, las ventanas y en general todos los elementos ajenos a ella, deben tener la holgura necesaria para permitir los movimientos.
- Los más uniformes y compactos, tanto en planta como en alzado, y también con sus sistemas constructivos y materiales más homogéneos y los que no tienen materiales muy rígidos y a la vez de poca resistencia, como son, por ejemplo, las celosías de material pétreo.
- Los de base no muy reducida ni excesivamente amplia.
- Aquellos cuyas estructuras tienen mejores uniones entre pilares y vigas.
Y la conclusión más importante: Independientemente de su cálculo, los edificios mejor construidos o sea, aquellos en los que se han empleado materiales de más alta calidad y mejor mano de obra.
En resumen: La construcción antisísmica debe conjugar la economía con la seguridad, demandando no que quede intacto (los técnicos no debemos buscar ser adorados como una divinidad) sino, sobre todo, que el edificio presente la resistencia suficiente para que pueda ser abandonado por el último de sus moradores, sea quien sea. Está en juego aquello que es el bien más preciado: Nuestra vida.