Logo de la ULPGC
Nº12
Julio 2004
El BAZAR DE LOS ANUNCIOS
Opinamos sobre
Los Trastornos de la Conducta Alimentaria

Maria Lourdes García Santiago, profesora asociada de Psicología Médica y Psiquiatría en la ULPGC. Psiquiatra de la Unidad de Agudos del Hospital Universitario Insular De Gran Canaria

Mucho se ha hablado en los últimos años de los trastornos de la conducta alimentaria. Se ha difundido abundante información sobre el tema en los medios de comunicación. ¿Quién no ha visto en alguna ocasión la imagen caquéctica, provocadora y morbosa de una Anoréxica? Un exceso de información mal “digerida” puede crear alarma social sin prevenir el desarrollo de esta enfermedad en la población de riesgo..

La importancia que nuestra cultura otorga al aspecto corporal y a la “Comida Sana” es quizás en algunos aspectos excesiva; pasa por “Vender” a la población preadolescente y adolescente un Modelo de Belleza Inalcanzable para la mayoría, fuente de continua frustración y de sometimiento a Dietas injustificadas, basadas en Mitos alimentarios del tipo:” Alimentos que adelgazan” y “Consigue un cuerpo sin grasa”.

Sabemos que el principal factor de riesgo y desencadenante de esta patología alimentaria es precisamente este: LA DIETA, estar a dieta permanentemente o innecesariamente.

No podemos consentir que ,impunemente, se sigan lanzando estos falsos mensajes a una población, la adolescente, que por sus características psicológicas es especialmente susceptible a ellos y por las características físicas propias de esta delicada fase del desarrollo es terreno abonado para sufrir toda clase de desarreglos endocrino-nutricionales.

Pero, realmente ¿qué sabemos al respecto? Hay vías abiertas de debate e investigación que abordan factores Biológicos, Psicológicos y socioculturales implicados. Estamos englobando bajo esta denominación, Trastornos de la Conducta Alimentaria, un amplio abanico de trastornos Mentales que pueden converger en un punto común pero solo a nivel sindrómico.

El primer paso fue considerar este Síndrome de origen Mental y separarlo de la Caquexia Hipofisaria de Simmonds. Durante mucho tiempo se atribuyó al fenómeno Histérico y su patoplastia esta especial constelación de síntomas, para más tarde considerar que pueden abocar a un síndrome anoréxico personas que presentan estructuras muy diferentes.

El síndrome de Malnutrición y sus manifestaciones tanto físicas como somáticas uniformiza de alguna manera la psicopatología, haciendo que las propias pacientes se definan a sí mismas con este diagnóstico-pantalla “Soy Anoréxica”, escondiendo así su individualidad.

Si algo tienen estos trastornos es que nos obligan a integrar aspectos somáticos, psíquicos y socioculturales, superando así la clásica escisión entre los polos somático y psíquico del enfermar.

Es indudable que el fenómeno se ha extendido cada vez más a una franja amplia de la población ya que, a medida que algunos casos se van cronificando, aumenta la prevalencia y se desdibuja el clásico perfil de mujer-adolescente, para afectar también a mujeres maduras que ven limitada en gran manera su desarrollo sociolaboral. Sigue no obstante afectando a la misma proporción de varones: Uno por cada 10 mujeres, Quizás porque los varones serían más proclives a desarrollar el trastorno denominado por Pope “Anorexia Inversa o VIGOREXIA” con la práctica compulsiva de ejercicio físico-deportivo que conlleva.

Por último añadir que estamos englobando bajo esta etiqueta diagnóstica cuadros psicopatológicos de diferente entidad nosológica y de diferente gravedad y que la mayor parte de estos trastornos está constituida por cuadros atípicos o incompletos que pueden tener una buena respuesta terapeútica si conseguimos una detección precoz y un abordaje a nivel ambulatorio de tipo Multidisciplinar.

Volver
Up