La promoción de la salud entre los jóvenes es uno de los objetivos principales del Grupo de Investigación de Educación y Promoción de la Salud de la ULPGC, compuesto por un grupo de profesoras del Departamento de Enfermería y de Didácticas Especiales de la ULPGC. Un estudio entre 1.500 jóvenes del municipio de Arucas es la primera experiencia que están desarrollando para educar a esta población en hábitos saludables.
El consumo de tabaco y alcohol son dos de los hábitos más comunes entre la población juvenil. En Canarias, al igual que en el resto del país, entre un 25 y un 30% de los jóvenes entre 13 y 17 años consume algún tipo de bebida alcohólica de manera regular. En cuanto al tabaco, el 37,4 % de los jóvenes de 14 a 18 años se declara fumador .
Con estas premisas, el Grupo de Investigación de Educación y Promoción de la Salud de la ULPGC ha desarrollado un estudio de campo entre 1.500 jóvenes del municipio grancanario de Arucas. El objetivo ha sido analizar en esta población los hábitos relacionados con la salud y sus determinantes para, posteriormente, realizar una intervención educativa dirigida a disminuir el consumo de tabaco y alcohol.
Ha sido fundamental que en el Grupo de Investigación coincidan varias profesoras de la ULPGC especializadas en distintas disciplinas: farmacéuticas, médicas, enfermeras, antropólogas y juristas trabajan conjuntamente desde el año 2003 en este proyecto que analiza cómo se adquieren los hábitos entre los jóvenes.
En colaboración con los centros educativos de secundaria de Arucas, han llevado a cabo un programa de educación para la salud, iniciado con la realización de entrevistas a los jóvenes, con el fin de rescatar datos cuantitativos y cualitativos. “Desde nuestro Grupo defendemos que primero debemos conocer perfectamente a la población concreta a la que queremos abordar, para después llevar a cabo una intervención”, explica Mary Carmen Navarro, la profesora coordinadora del Grupo. Esta valoración inicial ha supuesto tres años de trabajo que han dado como fruto un programa que ya se ha puesto en marcha de manera piloto en un instituto de Arucas. “El apoyo de la comunidad docente ha sido fundamental en este proyecto, puesto que para llevar a cabo la promoción de la salud nos hemos apoyado en la transversalidad de las asignaturas”, comentan las profesoras. Así, se han reunido con los profesores de las distintas áreas de conocimiento (matemáticas, lengua, ciencias experimentales, educación física...) y les han hecho partícipes de los hábitos que habría que fomentar desde cada asignatura. “Hemos comprobado cómo desde las distintas asignaturas, así como desde las tutorías, se puede ayudar al joven a ser más maduro”.
Mientras en un instituto se trabaja activamente en la adquisición de hábitos saludables a través de la educación, “es decir, estamos haciendo una intervención”, en otro instituto simplemente se estudia a los jóvenes sin dicha intervención, “lo que nos permite que nos sirva de instituto control”.
Una segunda fase
En la actualidad, el Grupo de Investigación se encuentra en una primera fase de intervención. Próximamente, comenzará la segunda: “Vamos a participar en la Escuela de Padres, para empezar a trabajar con las familias de estos jóvenes con la ayuda de la Dirección del centro educativo”. Así, entre los objetivos que se marca el Grupo está el “trabajar las habilidades para rechazar hábitos no saludables”.
En paralelo a esta investigación, el Grupo de Educación y Promoción de la Salud está iniciando una nueva línea de trabajo que complementa a la actual. “Queremos estudiar otros aspectos más ético-jurídicos. Valorar el marco de libertades que la ley otorga a los jóvenes a la hora de consentir tratamientos médicos sin contar con la autorización de sus padres”. En este sentido, se estudia la capacidad real del adolescente para tomar una decisión médica.
Y es que en la actualidad, los profesionales sanitarios se encuentran con auténticos obstáculos legales y éticos para tratar a un joven que acude totalmente borracho a un centro médico, ya que desde que cumple los 16 años, la legislación considera que tiene autoridad legal para rechazar ir al médico en un caso de éstos y, además, los sanitarios no pueden comentarlo con sus familiares con el fin de preservar su derecho a la intimidad.
“Los casos diarios que nos encontramos en los centros hospitalarios nos han incitado a estudiar si realmente un joven, a los 16 años, es suficiente maduro como para tomar una decisión de este tipo”, explica la profesora Carmen Delia Medina, que lidera esta línea de trabajo. En este aspecto, el Grupo de Investigación está ideando un instrumento de medición que permita al sanitario ‘controlar’ si el joven al que se enfrenta tiene un grado de madurez suficiente como para decidir sobre su tratamiento o, por el contrario, es necesario hacer partícipe a la familia.
Los hábitos de vida y el entorno son los principales factores de estudio en la promoción de la salud. El Grupo de la ULPGC considera que un proyecto como el que ellas llevan a cabo ayuda a conseguir “un beneficio social: la salud colectiva”, que necesita de varios años de estudio. El impacto económico que suponen hábitos como el tabaco y el alcohol es evidente, pues se han desarrollado enfermedades asociadas a ellos. Sin embargo, las profesoras que componen este grupo se han encontrado con muchas dificultades financieras para poner en marcha programas de promoción de la salud en los institutos, “ya que estos proyectos no son susceptibles de ofrecer conclusiones en un corto espacio de tiempo, y, además, los costes económicos que supone, a veces, son poco ‘entendidos’ por las administraciones públicas a las que les solicitamos financiación”.
Datos de interés
- Grupo de Educación y Promoción de la Salud
- Departamento de Enfermería
- Edificio de Ciencias de la Salud
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